jueves, 5 de febrero de 2015

¿LE IMPORTAN A DIOS LOS ANIMALES?

¿LE IMPORTAN A DIOS LOS ANIMALES?

La respuesta sería un contundente, ésta sería la explicación  a la luz de la Sagradas Escrituras:
En primer lugar Dios es el Creador de todo lo que hay en el universo; por simple obviedad también lo que hay en la tierra. GÉNESIS 1:1 “En el principio creó Dios los cielos y la tierra…”.
Dios creó en el quinto día peces y aves y en el sexto día las criaturas que viven en la tierra firme  y al hombre:

GÉNESIS 1:21-23,  “Y CREÓ Dios los grandes MONSTRUOS MARINOS, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda AVE ALADA según su especie. Y vio Dios que era bueno”.  Vr. 22  “Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra”. Vr. 23  “Y fue la tarde y la mañana el día quinto”.

GÉNESIS 1:24-31, “Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así”.  Vr. 25  “E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno”. Vr. 26  “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra”. Vr.27 “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”.  Vr. 28  Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra”.  Vr. 29 “Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer”.  Vr. 30  “Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así”.  Vr. 31 “Y VIO DIOS TODO LO QUE HABÍA HECHO, Y HE AQUÍ QUE ERA BUENO EN GRAN MANERA. Y fue la tarde y la mañana el día sexto”. Después de crear  los peces, las aves y los animales terrestres, Dios se manifestó muy complacido: “y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera”; cp.1:31.Tales criaturas, desde la más pequeña hasta la más grande, eran objeto de su interés y amor.

Dios sometió los animales, que carecen de razón y espiritualidad, al dominio del primer hombre (2 Pedro 2:12). Adán, por su parte, fue hecho “a la imagen de Dios”, con capacidad para reflejar la personalidad de su Creador, por lo que constituía una forma de vida superior (Génesis 1:27). Pero esta superioridad no les da a los humanos licencia para ejercer autoridad sobre los animales a su antojo.Por ejemplo, si Adán empezó a ponerles nombre a los animales, fue porque Jehová le concedió ese privilegio; además, Él lo ayudó trayéndole los animales para ver cómo los llamaría (Génesis 2:19). Sólo siguiendo la guía divina podría el hombre cumplir la misión de cuidar de los animales.

Lamentablemente, Adán se rebeló contra su Creador con consecuencias devastadoras para la raza humana y todas las demás formas de vida en la Tierra. Aun así, Dios dejó claro cómo había de tratarse a los animales. Aunque después permitió que el hombre los utilizara con fines alimenticios y otros fines prácticos, nunca aprobó el trato despiadado. La Biblia dice: “El justo cuida de la vida de su bestia;  Mas el corazón de los impíos es cruel.” (Proverbios 12:10).

Dios dio a la nación de Israel leyes que se ocupaban del bienestar de los animales. El establecimiento del sábado como día semanal de descanso también los beneficiaba a ellos porque podían reposar (Éxodo 23:12). Es significativo que aun cuando no estaba permitido realizar ningún trabajo ese día sagrado, sí había que socorrer a cualquier animal que estuviera en apuros (Lucas 14:5). Dios también indicó que no se debía impedir que un buey comiera mientras trillaba el grano, y a las bestias de carga no se las debía sobrecargar (Éxodo 23:5; Deuteronomio 25:4). Asimismo, estaba prohibido atar al yugo un buey y un asno para evitar que uno de los dos se lastimara (Deuteronomio 22:10). La Biblia enseña, pues, que hay que tratar a los animales con consideración, respeto y compasión.

Mucha gente sólo vela por sus intereses y es indiferente al daño que pueda causar a los animales, pero Dios se compadece de ellos. Cuando la gente de Nínive se arrepintió y se libró del castigo divino, el profeta Jonás no reaccionó de manera compasiva. Jehová, por su parte, le dijo: “¿Y no tendré yo PIEDAD de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales? ” (Jonás 4:11). En efecto, el Creador se apiadó hasta de los animales.
Queda claro que Dios no es insensible al trato que se da a los animales. Su amado Hijo, Jesús, dijo que ni un gorrión cae a tierra sin el conocimiento de su Padre (Mateo 10:29). Para que haya un sistema de administración que proteja la fauna y la flora, tiene que darse primero un cambio en el modo de pensar de la humanidad.

No obstante, en situaciones en las que un animal y un ser humano, se encuentran en estado de necesidad y ayuda, se debe preferir proteger y sostener al ser humano, dado que es la máxima creación del Señor y porque su condición en cuanto a sensibilidad es distinta, es decir, por supuesto que un animal puede sufrir y sentir dolor, pero no está consciente o no tiene racionalidad sobre lo que está pasando, por ejemplo, sobre el desamparo o la desprotección; en cambio el hombre, es un ser racional, espiritual, moral y consciente sobre su entorno, tiene emociones y es mental, de igual modo, tiene propósito de parte de Dios, como comunicarse con Él, ya que está hecho a su imagen.

Los seres humanos podemos y debemos recibir ayuda unos de otros; por lo que hace a los animales, no tienen la capacidad para entablar relaciones de ayuda consciente, si acaso intuitiva para su subsistencia, por ello reciben la compasión y ayuda de Dios que tiene cuidado de ellos, por ejemplo, les ha provisto de la cadena alimenticia, del instinto de preservación, aun contra la persistencia de su destrucción, etc.


Entonces, ¿cuál es la conclusión?; a Dios contundentemente le importan los animales, los ama, sustenta y sostiene: Mateo 6:26 dice: “Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta…”. Pero también, el Señor, en ese mismo versículo, dice: “¿No valéis vosotros mucho más que ellas?”; por lo cual, nosotros también debemos cuidar, amar y proteger a los animales, pero no debemos afanarnos, apasionarnos y preocuparnos por ellos, al grado de que nos quite el sueño, porque menoscabamos la obra de Dios para con los mismos y puede que perdamos la visión, al preferirlos más que a las personas, o al crear leyes que los protejan más a ellos que a los seres humanos, o bien, quererlos más de compañía o de "amistad" que  a los propios seres queridos y al prójimo.

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